Hoy se cumplen quince días desde que me alejé de tu lado. Y aunque no he dejado de verte un solo día, no puedo dejar de sentir un gran vacío dentro de mí. Los tres primeros días fueron sumamente dificiles. Pensé aún en quitarme la vida, pero pensé también que ya era bastante cobarde dejandote sola como para tampoco estar junto a tí. Los días me han dado claridad para reflexioanr un poco en lo que hice. Las razones que me hicieron tomar esta decisión no fueron repentinas. Se fueron incubando día a día y aunque aparentábamos un hogar feliz, la verdad triste era que nuestro matrimonio estaba herido de muerte.
La mamita Clarita me contó que las primeras noches te levantabas desesperada llorando y preguntando por mí. Hija, también así fueron mis primeras noches. No podía dormir y me preguntaba si estarías bien, si tu mami se levantaría a atenderte como yo lo hacía. Y en las mañanas añoraba cuando tu y yo solos conversabamos un poquito antes de que yo me fuera al trabajo. Tus pocas palabritas eran suficientes para tejer un mundo perfecto entre tu y yo. Me amabas por que yo también te amaba. Me dabas mis sandalias para bañarme y yo me metía contigo a la ducha. disfrutabas mucho el agua ya que practicamente juntos estuvimos en la Piscina desde que tenías tres meses. Tengo muchas fotos así. Tu mamí te llevaba los miércoles ya que yo trabajaba. Pero los sábados entrabamos juntos a la Piscina.
Tengo que trabajar así que seguiré luego.